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Calendas 2010 Bod. Ochoa

Escrito por  Roberto G. Corona
Calendas 2010 Bod. Ochoa


Nuestra Mesa de Cata se planteó hace unos pocos días el modesto reto de distinguir entre dos Calendas del 2010 de Bodegas Ochoa, cuál contaba con una crianza de seis meses en roble americano y francés.

 Procedentes del mismo viñedo, ambos se elaboran con un 70% de tempranillo también se diferencian en el resto de variedad vinificada, en el primero que catamos es syrah y en el segundo garnacha.


La fase visual apenas nos aporta pistas fiables. Ambos son delgados pero turbios y aunque el primero sea ligeramente menos opaco, no apreciamos diferencias en fluidez o limpidez.

El colorido cereza y la alta intensidad de ambos, aportada por los taninos, tampoco nos ayuda a despejar la incógnita planteada.

Pero al enfrentarlos en la nariz nuestro reto empieza a resolverse. En el primero hay flores y frutos del bosque algo verdes; también hay olores a jabón propios de la fermentación. Pero no hay duda de que su paleta aromática es más corta.

En el segundo igualmente hay flores pero además es herbal. Es más complejo y huele a regaliz, a madera, a vainilla y a otras especias.

Con la certeza que hemos descubierto la identidad de cada uno, pasamos a catarlos en boca. El primero es ácido y deja una sensación de astringencia que finaliza en las encías. Es fresco y verde pero de recuerdo muy corto.

El segundo vino también transmite sequedad pero de forma opuesta a la sensación que generó el otro, aquí empieza en la punta de la lengua y termina en el paladar. Además el retrogusto en este es más duradero.

A estas alturas imagino que también habréis adivinado que el Calendas Roble es el que hemos estado llamando segundo vino y que es el que aparece en la foto a la derecha y tiene etiqueta roja.




 

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