Imprimir esta página

Otra Rueda es posible

Escrito por  Roberto G. Corona
Otra Rueda es posible

Me tengo que confesar. Particularmente los vinos de la DO Rueda me han parecido últimamente vinos previsibles y carentes de atractivo. Pero Alicia Vidal con su  Pagos de Villavendimia Finca Buenavista, me ha hecho reconciliarme.

Podéis hacer la prueba siguiente. Coged tres vinos blancos de Rueda del supermercados, de precio medio, ni de los más caros ni de los más baratos. En los tres encontraréis lo mismo. Una nariz muy intensa de uva espina, cítricos, un cierto toque a sudor, tonos herbáceos... esta cata olfativa podría ser muy interesante en cualquier cata, el problema radica es que todos, todos los vinos dan los mismos caracteres aromáticos.

Después en boca si se diferencian algo más. Esta regularidad en la fase olfativa es lo que me ha hecho alejarme de esta DO. La mayoría de ellos están realizados con levaduras de fuera del viñedo y usan encimas para realzar los aromas anteriormente mencionados.

De hecho, resulta curioso como monovarietales de otra uva blanca, sauvignon blanc, elaborados en esta zona tienen esos mismos aromas. La sensación de estar tomando un refresco de vino elaborado más en los laboratorios que en la viña y en la bodega ha sido una constante cada vez que tomaba un verdejo de Rueda.

Mi necesidad imperante de probar y conocer todos los vinos, hizo que me topase hace unos años con Belondrade y Lurton  que desarrollaba el estilo de los sauvignon blanc del sur de Burdeos en Rueda con buenos resultados. Con una fermentación y crianza en barrica y con sus lías se consigue una complejidad desconocida para la verdejo.

verdejo-3

Esta semana me he encontrado con otra bodega que me ha enseñado que otro Verdejo es posible: Bodega Vidal Soblechero. En una reciente cata, junto a su propietaria, Alicia Vidal, con su vino Pagos de Villavendimia Finca Buenavista, me ha hecho conciliarme con esta denominación.

Me ha demostrado que otro Rueda es posible. Pero claro para ello es necesario todo lo que tiene este vino. Es una pequeña viña, apenas de media hectárea de cultivo ecológico, de unos 80 años de antigüedad con unas producciones muy reducidas.

En la bodega el respeto por el producto es total, no usando levaduras, únicamente las propias de la uva. Fermentación en barrica de 500 litros con constantes batonnages. Y una posterior crianza de 11 meses en barrica nueva sobre sus lías.

El resultado es un vino redondo con una complejidad en nariz espectacular; tiene una amplia paleta aromática: toques minerales, herbáceos, trufa blanca, recuerdos de bollería (en muy segundo plano), pomelos... todo ello puesto en su justa medida, sin avasallar, sin estruendos, sin artificios. Con mucha sutilidad y elegancia. En boca se presenta redondo y untuoso sin ser pesado, con un punto muy bueno de acidez que le hace vivo. Con una buena persistencia. Realmente un vino muy particular y realmente sorprendente.

Únicamente tienen un gran defecto, que solamente producen 600 botellas. Pero nadie es perfecto.

© Juanpa

Valora este artículo
(0 votos)